El MULTIARADO es una novedosa tecnología agrícola que reduce los costos y eleva los rendimientos y la calidad del tabaco (Nicotiana tabacum). La selección de la variedad y la calidad de la semilla son determinantes en las calidades y cualidades del tabaco y en sus destinos o usos. La máxima expresión de su genética está determinada con una correcta nutrición, unido a un manejo de conservación de suelos que ayuden junto a los correctores nutricionales de origen orgánicos o ecológicos a mantener esas características.
Para la obtención de un tabaco de alta calidad y con la expresión de las características genéticas de la variedad es necesario el manejo y conservación de la estructura natural del suelo que es donde radica la clave del mejor tabaco y de la rentabilidad del proceso productivo. Para que se manifiesten las potencialidades genéticas de una variedad de tabaco, en cuanto a su composición química, calidad y rendimiento, es imprescindible contar con las condiciones edafoclimáticas necesarias.
Los procesos posteriores a la cosecha que se realizan en la curación a la hoja influyen en su calidad, pero viene determinada por el nivel nutricional que se adquirieron en el proceso productivo en campo.
Mantener las estructuras quìmico-físicas y biológicas y los constituyentes nutricionales del suelo favorecen el crecimiento y desarrollo de las plantas y de las hojas, que son las materias primas a partir de las cuales se elaboran los tabacos.
Como en todos los cultivos las condiciones del suelo hacen más efectivas la nutrición cuando las circunstancias estructurales son las idóneas. En la producción de tabaco de alta calidad se busca una nutrición lo más estable y completa posible en cada momento del desarrollo fenológico del cultivo y la disminución de productos químicos con el fin de eliminar la alta contaminación y mantener la expresión del aroma y la quema óptima del producto final. La aplicación de insumos químicos ha ido en aumento en las plantaciones tabacaleras debido a la desmineralización de los suelos y la pérdida de la fertilidad de los mismos, por tanto, recuperar las condiciones idóneas de suelo comenzando con su preparación, sin continuar con el daño causado por las malas prácticas y comenzar su regeneración adicionando enmiendas con minerales naturales y aplicando biotecnologías y nanotecnologías orgánicas de alto impacto y que lleven a un aumento de la asimilación de los nutrientes.
Los desórdenes físicos, químicos y biológicos que ocurren en el suelo como consecuencia de la degradación, provocada por la implementación de una agricultura de desgaste que ha incidido en la erosión, desmineralización, pérdida de la fertilidad, etc. disminuye cada día la producción y eleva los costos de esta. El cultivo del tabaco es muy susceptible a las condiciones del suelo.
Las propiedades fisicoquímicas y biológicas del suelo dependen de las labores de preparación que se le realicen y constituyen la actividad agrícola que más impacta junto con el balance de materia orgánica que contenga. A su vez estas características son las que más influyen en el balance de fertilidad y por ende en cantidad y calidad de la cosecha, este concepto es muy importante, porque es el que determina la rentabilidad y la sustentabilidad del modelo de producción.
Invertir el prisma o mezclar las capas del suelo lejos de beneficiar lo perjudican por el efecto negativo sobre el balance de fertilidad y sobre la capacidad inmunológica de estos. Los nutrientes que deja de producir la tierra en su proceso natural, como consecuencia de la degradación provocada por las tecnologías tradicionales de labranza se deben incorporar con enmiendas naturales, tales como la remineralización con minerales naturales. Este contexto está cambiando aceleradamente y la capacidad para restituir el suelo depende de la velocidad con que podamos implementar los cambios tecnológicos que permitan adoptar un nuevo modelo de producción que disminuya los costos y eleve la cantidad y calidad de la cosecha.
La práctica de inversión de la capa arable destruye las estructura fisicoquímicas y biológicas del suelo y con ello la destrucción de los microorganismos benéficos por tanto se afecta el control de plagas y enfermedades del tabaco y el sistema inmunológico del cultivo.
Los desbalances nutricionales del cultivo son los que determinan la aparición de una plaga o enfermedad. La degradación de la materia orgánica, la desmineralización, la eliminación de los organismos benéficos que actúan como enemigos naturales y la destrucción de la estructura natural del suelo, constituyen las principales condiciones que favorecen el surgimiento de las plagas y enfermedades de las plantas. Dichas condiciones son provocadas en su mayoría por las tecnologías actuales de labranza, la desmineralización de los suelos y por la aplicación de una agricultura altamente quimificadas.
La calidad y pureza de las semillas y de la variedad unido a la calidad del suelo son determinantes sobre los rendimientos y la calidad del producto final en el cultivo del tabaco.
Establecer la tecnología de corte horizontal, sin inversión y mezclas de las capas del suelo, que lo descompacta y mulle en movimientos que restablecen la porosidad y la capacidad de almacenar adecuadamente el oxígeno y agua y con ello la vida en la tierra. A medida que se devuelven las diferentes formas de vida en el suelo, también se restablecen los ciclos naturales del carbono y el nitrógeno como constituyentes esenciales de los sistemas vivos y se incrementa la liberación de nutrientes en formas asimilables para las plantas.
En consecuencia, se reducen progresivamente hasta en más del 50% los requerimientos de elementos esenciales como el Nitrógeno. El aumento de la Biota del suelo contiene microorganismos que se encargan de solubilizar elementos que se pueden encontrar en formas no asimilables por la planta, como es el caso del Fósforo y el Potasio y ponerlos a disposición del cultivo.
PREPARACIÓN DEL SUELO PARA EL CULTIVO DEL TABACO CON MULTIARADO
Las labores de preparación de suelos inmediatamente después de la cosecha del tabaco, se comienza con un pase de la trituradora de rastrojos o con una chapeadora a una velocidad moderada y a baja altura, con la finalidad de fragmentar en pequeñas porciones los residuos de la cosecha precedente, seguidamente y aprovechando la humedad residual del cultivo que queda en el suelo, se realiza la primera labor con el MULTIARADO, logrando mediante el corte horizontal del suelo a una profundidad de 20-30 cm, eliminar de raíz el tallo de la planta y dejarlo expuesto al sol, esta labor es necesaria por razones fitosanitarias. La velocidad del tractor debe ser la correcta para eliminar la mayor cantidad de tallos posibles en la primera pasada.
Cuando el suelo no tiene otro uso hasta la próxima cosecha se deja en barbecho después de haberle dado una primera labor con el MULTIARADO y se deja crecer la vegetación espontanea hasta una altura aproximada de 15 a 25 cm, seguidamente se realiza la segunda labor con MULTIARADO a una profundidad similar a la primera labor. El corte horizontal del suelo permite cercenar las malezas de raíz, dejando el suelo esponjoso y provocando que estas se sequen por falta de agua y nutrientes, incorporándose en superficie, y formando un compost que enriquece el suelo y lo protege como una alfombra, contra el impacto directo del sol y de las gotas de lluvias, evitando que la capa arable se seque y se compacte. Esto permite que el suelo infiltre el agua de lluvia, almacenándola para la próxima cosecha. El suelo se mantiene suelto y protegido y nivelado durante todo el periodo, permitiendo organizar el calendario de siembra en el momento más conveniente para el cultivo. El concepto es sustituir la labranza convencional de preparar la tierra, por el nuevo concepto de evitar que la tierra pierda su preparación; y cambiar el concepto tradicional de romper los terrones por el de evitar que estos se formen. Dichos objetivos solo pueden lograrse mediante el corte horizontal del suelo, moviéndolo desde abajo hacia arriba, sin compactarlo, y no al revés, como ocurre con los implementos convencionales; que preparan el suelo de arriba hacia abajo, volteando la capa arable, destruyendo su estructura natural y compactándolos.
Más allá de una producción orgánica, ecológica o convencional, el MULTIARADO es una tecnología que permite reducir los costos de producción y elevar la rentabilidad hasta niveles sin precedentes. La reducción e incluso la eliminación del uso de insumos agroquímicos beneficia al productor desde el punto de vista de la rentabilidad y permite una mejor calidad en el producto final que es el tabaco.
PREMISAS A TENER EN CUENTA PARA OBTENER COSECHAS DE CALIDAD.
Humedad: Mantener la humedad del suelo, realizando la labor de preparación del terreno con el MULTIARADO, debido al corte horizontal y la forma en que lo desmenuza, evita que la humedad suba hasta la superficie por capilaridad y se pierda por evaporación. Este corte horizontal no solamente rompe la continuidad capilar de sus capas, sino que además incrementa la cantidad de macroporos que influyen directamente sobre su capacidad para infiltrar y almacenar el agua de lluvia o regadíos, al tiempo que incrementan la circulación del aire indispensable para la vida en él.
Descompactación de los suelos: Evitar la compactación de los suelos o eliminarla es fundamental para logra maximizar las producciones agrícolas y abaratar los costos de producción; esto se logra con la misma labor explicada anteriormente de corte horizontal por el movimiento sus capas sin mezclar ni invertir, devolviéndole la estructura idónea para almacenar agua y oxígeno y aumentar la cantidad de materia orgánica. Mantener una amplia cobertura rica en materia orgánica, garantiza la alta calidad del cultivo del tabaco.
Aumento de la Materia Orgánica en los suelos: La aplicación de la tecnología conlleva a un incremento gradual y sostenido de los niveles de materia orgánica del suelo, siempre y cuando estén muy necesitados y que han sufrido desmineralización por diversas razones se deben aplicar enmiendas de minerales naturales como harinas de rocas. Con la forma de preparación tradicional o convencional, las aplicaciones de materia orgánica no son aprovechadas en los cultivos y entre ellos el tabaco, debido a la inversión y mezclas de las capas de este que han llevado a la destrucción de su estructura natural.
Control eficiente de Malezas: Con la utilización de la tecnología MULTIARADO se logra un manejo eficiente de las malezas, evitando que estas se conviertan en hospederas de plagas y enfermedades y que se reduzca la disponibilidad de agua, nutrientes y luz solar debido a la competencia.
Las tecnologías actuales de labranza, tales como gradas o rastras de discos y los arados de vertederas y de disco, que se utilizan con la finalidad de eliminar las malezas, constituyen en realidad la principal causa de su propagación. La proliferación de las semillas botánicas y de las estructuras vegetativas como rizomas, estolones, etcétera, son la causa de las propagación de las malezas, las cuales se acrecientan con la utilización de los arados convencionales donde la dirección preferentemente vertical en que los discos cortan el suelo provocando la fragmentación de los estolones y rizomas de las malezas, las cuales son posteriormente enterradas por los arados, propiciando que estas rebroten desde el subsuelo cada vez con más vigor y emerjan primero que los cultivos.
En contraposición la forma en que el MULTIARADO realiza el corte en dirección horizontal, eliminando las malezas desde su raíz, no fraccionando ni enterrando los estolones u órganos de propagación y exponiéndolos a la luz solar hace que se desequen en la superficie y sean incorporados en forma descompuesta a la materia orgánica.
El uso sistemático del MULTIARADO, elimina progresivamente los órganos de reproducción de las malezas, que son la causa de su propagación, y en consecuencia se convierte en la forma más eficiente y ecológica para su control, incrementando al mismo tiempo la riqueza orgánica y la fertilidad del suelo.
LABORES DE CULTIVO CON MULTIARADO.
Las labores de cultivo posteriores a la siembra se realizan con el MULTIARADO mantienen el suelo mullido, libre de malezas y con los poros necesarios para mantener la humedad necesaria y la aireación indispensable, para el normal crecimiento de la Rizosfera de la raíz y por ende de su equilibrada nutrición, garantizando altos rendimientos y expresión de la genética de la variedad del tabaco.
La gran versatilidad del cultivador MULTIARADO, le permite realizar múltiples labores en una sola pasada, tales como escarda superficial, descompactación del suelo, aporque y/o surcado. El órgano de aporque se puede regular a diferentes niveles con respecto a su altura, y a diferentes anchos de las aletas surcadoras/ aporcadoras; por lo que de manera simultánea podemos estar realizando el aporque superficial con el ancho adecuado, y a la vez descompactarlo en profundidad.
Las exigencias del cultivo del Tabaco respecto a los niveles de nutrición mineral y agua (Mantener la capacidad de campo estable para que la humedad no esté en defecto ni en excesos) y condiciones fisicoquímicas del suelo son determinantes para la obtención de cosechas de alta calidad. Generalmente los suelos dedicados a este cultivo son suelos altamente desmineralizados por la esquilmación a que han estado expuestos por los años de explotación. Las enmiendas orgánicas aplicadas, deficitarias de los minerales necesarios para que los cultivos expongan exponencialmente sus características genéticas, por tanto, es necesario aplicar enmiendas orgánicas mineralizadas con minerales naturales obtenidos de la trituración en frío de rocas.
La labranza horizontal que permite trabajar y mover el suelo desde abajo hacia arriba, provocando un incremento del volumen de suelo, manteniendo en la superficie la capa más rica en materia orgánica, que evita que esta se apriete y se compacte, es la forma más eficiente de mantener un suelo vivo y sano, capaz de alcanzar rendimientos altos, estables y de alta calidad.
La calidad obtenida en la preparación de suelos, así como en las labores de cultivo con el MULTIARADO tanto en la labor de aporque a las plántulas en el trasplante y posteriores han sido probadas con gran eficacia, demostrado en el aumento de los rendimientos y en la alta calidad del tabaco obtenido.